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Es habitual a la hora de comprar una silla de  piel y tener dudas sobre si lo que nos venden es piel auténtica; por desgracia, todos conocemos casos y lugares donde venden sintetico indicando que es piel.

Lo mejor para comprar con seguridad es saber distinguir entre piel auténtica y sintética. En este artículo, vamos a enseñarte a hacerlo.

Reverso de pelusilla

La parte noble de la piel, la que se elige para dar la cara, se llama la flor de la piel. El reverso, la cara interior, se conoce como la carne de la piel. Este reverso es suave al tacto y su apariencia es como de pelusilla, como un felpudo. Logicamente, esto sólo lo podrás comprobar con una pieza de piel sin confeccionar o si la silla no tiene carcasa infereior y es accesible ver el reverso de la pieza de piel.

Olfato

La piel auténtica tiene un olor característico inconfundible (aunque difiere de unos tipos de piel a otros).
La piel sintética, en cambio, huele a plástico, aunque debemos tener cuidado, porque hay sinteticos en el mercado a los que se aplica productos que proporcionan olor a cuero; este aroma se perderá con el uso, pero en el momento de realizar la compra en la tienda, podría llegar a confundirnos.

Vista

En la piel auténtica podemos observar los poros de la piel y una textura que no es completamente uniforme. La piel, al ser un material natural, tiene irregularidades, zonas de diferentes colores y textura heterogénea (aunque a medida que aumenta la calidad de la piel, las irregularidades disminuyen).

En cambio, la piel sintética o polipiel tiene un aspecto completamente homogéneo, con color uniforme en toda su superficie. Sin embargo, las pieles sintéticas se decoloran con el uso con mucha facilidad, mientras que el cuero auténtico, si está bien cuidado, conserva su color durante mucho más tiempo.

Tacto

La piel es suave, flexible y lisa. Los materiales sintéticos, en cambio, son mucho más rígidos.

El cuero transmite sensación de calidez y es muy elástico; al presionar con los dedos sobre su superficie, deben aparecer pequeñas arrugas sobre su superficie, que desaparecen en unos pocos segundos. Esto no ocurre con la piel sintética.

Las uñas son una buena herramienta para averiguar si un sofá es de piel auténtica, aunque no puedes hacer esto en una tienda de sofás, claro está, porque podrías dañar los artículos de la exposición. En el caso del cuero, al rascar ligeramente con la uña, podemos ver cómo se desprenden unas partículas: la flor de la piel. Además, si clavamos la uña, dejaremos marca, algo que no pasará si se trata de un material sintético.

Fuego

Esta es otra prueba que, por motivos evidentes, no puedes hacer en una tienda de sofás, pero que puede servirte para comprobar si lo que te han vendido como piel lo es realmente.

Usa una pequeña fuente de calor intenso y acércala a una parte no visible del sofá (porque, dependiendo del material, podríamos dañar la superficie). Si es piel auténtica, se contraerá, pero al enfriarse, volverá a su forma original.

En cambio, si se trata de piel sintética se deformará muy rápidamente y de manera irregular; en función del material, podría llegar a arder, así que, ¡mucho cuidado con esta prueba! El olor que desprenderá será muy fuerte y penetrante, mientras que la piel auténtica tiene un olor similar al que se produce al quemar pelo.

Confianza

Esta es realmente la mejor opción para saber si lo que estás comprando es piel auténtica o no: acudir a un establecimiento de confianza, donde podemos estar seguros de que no nos van a engañar.
En (MO) siempre puede consutlarnos el tapizado de su silla.

 

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